COLUMNAS DEL TERCER MILENIO
  CANDIDATURAS INDEPENDIENTES
 
CANDIDATURAS INDEPENDIENTES.
Por: Marco Antonio Rivera
 
Deseo iniciar esta participación citando a uno de los más grandes estadistas que ha dado nuestro mundo, me refiero a Sir. Winston Churchill, quien sobre la democracia decía: “es el peor sistema de gobierno diseñado por el hombre. Con excepción de todos los demás.” Y lamentablemente, es cierto, no visualizo algún otro sistema de control político que éste, el cual; sin embargo, hoy día, si bien esta en boga, la percepción general no acierta a entender, puesto que, se supone que su concepto en sí, es que la titularidad del poder pertenece al pueblo, el que, a través del voto elige a sus representantes.
 
No obstante, pareciera que tan sencilla definición, no se percibe en nuestro diario acontecer, y esto debido a que, por lo menos en mi caso, tristemente observo que los partidos políticos actúan a conveniencia de grupos y no de los ciudadanos.
 
Lo que, como bien se sabe, no es nuevo; para ser exacto, tal situación es la que hemos arrastrado desde tiempos remotos; tras los grandes movimientos “revolucionarios”, como la Independencia, en la que, después de su culminación, la llamada Soberana Junta Provisional Gubernativa, cuerpo colegiado facultado para dirigir al estado mientras se elegía gobernante, el cual, se tenía planeado, debía formar parte de la realeza europea, era formada por miembros del alto clero, la nobleza, el ejército, así como ricos comerciantes y terratenientes, dejando a un lado a los “insurgentes”, al pueblo, quienes habían derramado su sangre por el cambio, no tenían representación alguna en dicho colegio. De igual manera sucedió en la Revolución, que, más bien, fue una guerra de grupos contra grupos, dejando, como siempre, al margen a la gente por la que supuestamente luchaban.
 
En ese entendido, amable lector, quisiera hacer una aventurada reflexión; en la época del centralismo presidencial priista, -que no alabo en absoluto-, la sociedad se atascó en un cierto “Statu quo”, en un conformismo alarmante, en el que, por otro lado se palpaba a pie juntillas el control institucional, el liderazgo ejercido por el primer mandatario, su palabra era ley, sin discusión se efectuaban sus designios; a lo que voy, había mayor organización, surgida, tal vez, del temor.
 
Pasado los años, la reacción a ese “Statu quo”, fueron movimientos estudiantiles que exigían la libertad en todos los sentidos, lo que conllevó, tristemente a los lamentables sucesos acontecidos en el 68 y 71, respectivamente, los que, sin duda, aportaron ingentes cimientos a nuestra actual democracia.
 
Si bien, el enorme suceso democrático ocurrido en el 2000, al arribar uno de los históricos y grandes partidos de oposición, fue, emulando lo expresado por Neil Armstrong: “un gran paso para la democracia mexicana” , también lo es, que no fue la panacea esperada, debido a que, hubo –y existe actualmente- un caos de estructura administrativa y sobre todo política; retomando la idea central de esta columna, desgraciadamente se llegó a tan esperado episodio en nuestra historia, gracias a dos factores, que actualmente cimbran al partido en el poder, el primero de ellos, las “falsas promesas” y el segundo, las “prebendas e influencias de grupos externos”, lo cual no es nuevo, ya lo platicamos, el problema es que se nos aseguró que esa “nueva democracia” no tendría paralelismos con la vieja.
 
Un punto en desagravio de nuestro sistema democrático actual, es que está en pañales, sólo tiene menos de doce años, de hecho es adolescente; se escribe día a día; en estos momentos el poder ciudadano se afianza cada día, como una nueva exigencia social; harta de las tropelías, corruptelas y desorganización; con mayor frecuencia se escucha el tema de “las candidaturas independientes”, o en su estricto sentido jurídico, el ejercicio del derecho al sufragio pasivo (derecho a figurar como candidato).
 
En estos agitados tiempos, -me refiero a los electorales-, la ciudadanía reclama la eficacia al derecho político fundamental a ser votado, establecido en la fracción II del artículo 35, de nuestra Carta Magna; está en la voluntad de “hacer” valer, realmente, la intención social, que corresponde a nuestros legisladores, en llevar a buen puerto este justo grito; en ellos, radicará, que se garantice la plena igualdad entre los independientes y los partidos políticos, tanto en la presentación de candidaturas como en la participación en procesos electorales.
 
El adolescente quiere crecer, quiere votar, madurar, participar, hacerse cargo, ya no desea permitir que “otros” opinen lo que supuestamente el piensa; eso es bueno, es el resultado de la evolución, hoy más que nunca, el pueblo debe exigir tener a los gobernantes que merece, poseer la mayor información posible acerca de los candidatos; demandar a los partidos políticos congruencia en su actuar, pues está en ello su supervivencia.
 
Finalmente, cierro esta pequeña disertación externando, que la urgencia social por iniciar las candidaturas independientes, son el claro reflejo que la comunidad desea tener el control de la administración, pues en manos ciudadanas, se estima, habrá mayor liderazgo, rendición de cuentas, verdaderas tomas de decisiones en caminadas a la mejoría de la población, y si usted me lo permite, finalmente, se apuntalarán, de una vez por todas, los procesos electorales.
 
Cabe decir, que en usted, está la última y definitiva palabra.
 
Es todo y cuanto





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